Autor
Andreas Speck

Para garantizar que una acción sea noviolenta no basta sólo con desearlo. Toda acción implica una compleja combinación de actores y puede que no todos ellos estén de acuerdo con la noviolencia o de nuestra parte. Esto es así sobre todo en las grandes acciones con movilización pública, que implican a una gran variedad de grupos de un amplio espectro político.

Para garantizar que la acción sigue siendo noviolenta, es aconsejable valorar los riesgos potenciales:

  • ¿Quién queremos que venga a la acción? ¿A quién hemos invitado? ¿Quién más podría venir con una idea diferente de lo que va a ser la acción?

  • ¿Qué pensamos del compromiso con la noviolencia del conjunto de grupos que podrían unirse a las acciones? ¿Qué nivel de preparación/entrenamiento tendrá la gente?

  • ¿Qué tipo de perturbaciones pueden aparecer por las acciones de nuestros adversarios o la policía? ¿Vemos algún riesgo de que se infiltren agentes para provocar la violencia?

Si nuestra valoración llega a la conclusión de que existe riesgo de que se produzcan problemas, es importante incorporar estructuras y estrategias a la acción para manejarlos en caso de que aparezcan, por ejemplo, formando equipos preparados para intervenir en caso de que haya una escalada de violencia, ya sea por parte de la policía o de otras personas.

“Caminé con miles de manifestantes a través de los campos hacia el área vallada de Heiligendamn, donde se reunía el G-8 en 2007. Había una atmósfera de unidad y determinación, siendo nuestro objetivo crear con nuestros cuerpos un bloqueo humano en la carretera. Queríamos usar nuestros cuerpos como señal de resistencia pacífica a la reunión del G-8 e interrumpir la propia reunión evitando que los delegados llegasen al área. Éramos mucha gente y cuando nos acercábamos a un pequeño y más bien aterrorizado cordón policial, unas pocas personas manifestantes corrieron hacia el cordón agresivamente. Al unísono, cientos de otras personas detuvieron a éstas y les gritaron tranquilamente “¡no!”. Las personas que corrían, se detuvieron. Fue un momento intenso en el que colectivamente verbalizamos nuestra oposición. Queríamos que la protesta fuera pacífica, ser un espacio seguro donde no se usaría la agresión o la violencia. Continuamos con nuestro viaje dejando atrás el pequeño cordón policial, que pudimos atravesar fácilmente por pura superioridad numérica. Hicimos un bloqueo pacífico con nuestros cuerpos que duró tres días”.

Directrices noviolentas

Las directrices noviolentas se usan a menudo como forma de minimizar el riesgo de violencia, puesto que son una declaración explícita de la organización de una acción sobre cuál va a ser su carácter. Las “directrices noviolentas” no son lo mismo que los principios noviolentos (ver pXXXX). Son acuerdos sobre cómo se comportarán las personas que participan en una acción. Pueden estar redactados en términos muy prácticos (“No portaremos ningún arma”) o en términos más filosóficos (“Nos comportaremos de una forma que refleje el mundo que deseamos crear”).

Las directrices noviolentas tienen sus ventajas e inconvenientes. A veces pueden crear más problemas que los que resuelven, mientras que otras veces pueden fomentar la confianza mutua y una sensación de seguridad entre la gente participante. Las directrices noviolentas pueden enviar un importante mensaje a las personas (potencialmente) participantes de que la acción será noviolenta y de que la violencia no será tolerada. No deberíamos dar por sentado que estamos de acuerdo en qué entendemos por “noviolencia”, o por qué elegimos tácticas noviolentas. Incluso en grupos pequeños y aparentemente homogéneos, el debate sacará a la luz diferentes interpretaciones y niveles variados de compromiso con la noviolencia. Las directrices noviolentas dejan claro lo que se espera en una acción concreta.

A la vez, las directrices noviolentas son consideradas a veces como causa de divisiones, sobre todo cuando se trabaja con coaliciones amplias. La palabra “noviolencia” por sí sola es considerada con frecuencia ideológica y dogmática, incluso entre grupos que en la práctica (aunque no ideológicamente) actúan de manera noviolenta. En estos casos, es más importante fomentar la confianza entre los distintos grupos que organizan la acción y diseñar estrategias para garantizar que la propia acción siga siendo noviolenta.

Las directrices noviolentas no sustituyen a los entrenamientos y la preparación. Los agentes infiltrados del gobierno pueden intentar desacreditar a un grupo empujando a la gente a actuar violentamente. Las directrices noviolentas, combinadas con el entrenamiento de noviolencia, pueden hacer posible que un gran número de personas participe noviolentamente en una acción aunque tengan poca experiencia en este terreno. Da igual el grado de compromiso con los principios de la noviolencia que tenga el grupo que organiza la acción, o lo bien que esté organizada la campaña; es tremendamente importante que la gente participante en manifestaciones y acciones de desobediencia civil refleje los principios de la noviolencia si queremos que sea una campaña noviolenta efectiva.

Ejemplos de directrices noviolentas: